Comprender el proceso de enseñanza-aprendizaje a partir de imágenes puede resultar un ejercicio interesante y hasta divertido. Pensemos primeramente en la información como un río de torrente caudaloso. El agua tiene la particularidad de abrirse camino por donde quiere. Es quizás la fuerza natural que puede volverse más dañina, pero al mismo tiempo es el compuesto más necesario para la vida. El agua puede moldear hasta a la más dura roca y crear con ella cosas espectaculares. De igual forma, hoy por hoy, estamos inundados por la información, que corre a nuestro lado por doquier. La información está al alcance de todos, pero al igual que el agua, podría hacer de nosotros algo mejor, o dañarnos, pues no es lo mismo informarse que aprender.
Para aprender es necesario un conjunto de herramientas que nos permitan canalizar toda la información y dirigirla, de modo que nos moldee, y no nos revuelque. Es un momento delicado, pues las herramientas por sí mismas no hacen nada, es importante aprender a usarla, y de ahí que requerimos de facilitadores que no sólo nos enseñen el uso de las herramientas, sino que compartan con nosotros en el proceso, como parte de un equipo que busca un fin común. Tanto la información, como las herramientas, son medios que nos deben permitir alcanzar estados de realización cada vez mayores, pero será en realidad la cooperación que como equipo tengamos entre todos, facilitadores y estudiantes, estudiantes y estudiantes, y demás actores de la comunidad educativa, lo que verdaderamente convertirá la información en un verdadero aprendizaje.
El proceso de enseñanza-aprendizaje debe permitirnos una ¨metamorfosis", en el sentido más literal de la palabra, es decir, debe permitirnos migrar de una forma a otra, sin perder lo esencial de la primera. Pues aunque una oruga pasa a ser una mariposa, en lo esencial no deja de tener en sí todo lo que de oruga le servía y le daba identidad. De igual forma, el conocimiento es una construcción permanente, que nos hace superar estados previos para migrar hacia estados superiores. En el proceso no renunciamos a lo que somos ni a lo que hemos sido, sino que vamos adaptando y asimilando nuevos conocimientos según sea la conveniencia e importancia para nuestra vida. El proceso tiene una dinámica ¨pascual¨, por usar otra comparación, en ocasiones un conocimiento tiene que morir, para poder ser transformado en otro mejor.
En realidad, cada conocimiento es raíz para uno nuevo, y aunque haya que desecharlo posteriormente, es como una fuerza orgánica que servirá de abono para después. Nada de lo aprendido es descartable, todo se puede reutilizar. Una vez escuché que a Tomás Edison alguien le señaló la multitud de fracasos que había tenido antes de concretar la bombilla eléctrica, a lo que él respondió: ¨No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos, ahora sabemos cuales materiales no sirven para hacer una bombilla eléctrica¨. No tengo la cita exacta, pero lo que me gusta es la idea de fondo. En el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo importante es estar siempre abiertos a buscar la verdad, y saber que solo sucede en la naturaleza, nada se desecha, sino que se utiliza de un modo nuevo.
Un río de información de gran caudal que nos llega, está llamado a ser canalizado con las herramientas necesarias, para que se convierta en una fuerza transformadora que permita ampliar siempre nuestro horizonte y nos ayude a tomar nuevas formas, capaces de contribuir a un mejor desarrollo social donde todo se vea integrado y no se descarte ningún saber, y mucho menos a ningún ser humano.
Para aprender es necesario un conjunto de herramientas que nos permitan canalizar toda la información y dirigirla, de modo que nos moldee, y no nos revuelque. Es un momento delicado, pues las herramientas por sí mismas no hacen nada, es importante aprender a usarla, y de ahí que requerimos de facilitadores que no sólo nos enseñen el uso de las herramientas, sino que compartan con nosotros en el proceso, como parte de un equipo que busca un fin común. Tanto la información, como las herramientas, son medios que nos deben permitir alcanzar estados de realización cada vez mayores, pero será en realidad la cooperación que como equipo tengamos entre todos, facilitadores y estudiantes, estudiantes y estudiantes, y demás actores de la comunidad educativa, lo que verdaderamente convertirá la información en un verdadero aprendizaje.
El proceso de enseñanza-aprendizaje debe permitirnos una ¨metamorfosis", en el sentido más literal de la palabra, es decir, debe permitirnos migrar de una forma a otra, sin perder lo esencial de la primera. Pues aunque una oruga pasa a ser una mariposa, en lo esencial no deja de tener en sí todo lo que de oruga le servía y le daba identidad. De igual forma, el conocimiento es una construcción permanente, que nos hace superar estados previos para migrar hacia estados superiores. En el proceso no renunciamos a lo que somos ni a lo que hemos sido, sino que vamos adaptando y asimilando nuevos conocimientos según sea la conveniencia e importancia para nuestra vida. El proceso tiene una dinámica ¨pascual¨, por usar otra comparación, en ocasiones un conocimiento tiene que morir, para poder ser transformado en otro mejor.
En realidad, cada conocimiento es raíz para uno nuevo, y aunque haya que desecharlo posteriormente, es como una fuerza orgánica que servirá de abono para después. Nada de lo aprendido es descartable, todo se puede reutilizar. Una vez escuché que a Tomás Edison alguien le señaló la multitud de fracasos que había tenido antes de concretar la bombilla eléctrica, a lo que él respondió: ¨No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos, ahora sabemos cuales materiales no sirven para hacer una bombilla eléctrica¨. No tengo la cita exacta, pero lo que me gusta es la idea de fondo. En el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo importante es estar siempre abiertos a buscar la verdad, y saber que solo sucede en la naturaleza, nada se desecha, sino que se utiliza de un modo nuevo.
Un río de información de gran caudal que nos llega, está llamado a ser canalizado con las herramientas necesarias, para que se convierta en una fuerza transformadora que permita ampliar siempre nuestro horizonte y nos ayude a tomar nuevas formas, capaces de contribuir a un mejor desarrollo social donde todo se vea integrado y no se descarte ningún saber, y mucho menos a ningún ser humano.






Hola
ResponderEliminarEs muy cierto sin motiviacion ni las herramientas necesarias la eduación no se puede dar de una adecuada forma, como lo pudimos ver en esta comparación es necesario que los docentes nos capacitemos para ser mas creativos, dinámicos, retroalimentadores en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje
Saludos
Priscilla
Efectivamente Priscilla, y es todo un reto para quienes nos toca vivir esta etapa de transición como docentes.
EliminarHola, compañero
ResponderEliminarLo que menciona respecto a un aprendizaje conjunto y dirigido hacia el cumplimiento de una meta en común, es un planteamiento muy valioso y que debe ser puesto en práctica, tanto en los contenidos abordados en una malla curricular como el desarrollo de ejercicios ejecutados por los estudiantes, el aprendizaje en conjunto y secuencial es más rico que el individual y seccionado, viendo cada asignatura de forma aislada y sin relación entre sí.
Saludos,
Heylin
de hecho, aprendemos en red y de modo circular, no lineal.
EliminarSaludos
Como usted menciona, para aprender es necesario un conjunto de herramientas que nos permitan canalizar toda la información y dirigirla, de forma tal que nos aporte nuevo conocimiento, y que no nos perjudique. Aunque las herramientas son el vehículo, las mismas por sí solas no hacen nada, es importante, como usted bien menciona también, aprender a usarla. La labor del docente está en saber usar e instrumentalizar al estudiante. La analogía de la herramienta aplicada a la enseñanza es más que pertinente. Qué dificil es cuando uno se encuentra con docentes que tienen la herramienta y no saben usarla, o lo peor que teniendola, no la usan por sus cuestiones de poder y recelos infundados. La herramienta del conocimiento debe ser usada con altruismo y con desprendimiento, pues el apredizaje debe estar por encima de todo
ResponderEliminarLo último que apunta es muy importante. Hay algunos que teniendo la herramienta no la saben usar, y quizás ocupen el entrenamiento adecuado, pero terrible es aquellos que no la quieren usar por temor a perder protagonismo en el aula.
EliminarHola compañero:
ResponderEliminarRescato la importancia de esta idea que ha publicado:
"En el proceso no renunciamos a lo que somos ni a lo que hemos sido, sino que vamos adaptando y asimilando nuevos conocimientos según sea la conveniencia e importancia para nuestra vida."
Creo que esta es parte de la esencia de la educación, no desechamos nuestras ideas o conocimientos, los transformamos.Siempre he pensado que en muchas ocasiones el fracaso en la educación es porque las personas no saben o no adaptan los conocimientos a lo que ocupan o necesitan en la vida; entonces lo aprendido no sirve de nada y se olvida.
En el momento que podamos relacionar y poner en práctica lo aprendido nuestra educación será un éxito integral o en todas las áreas de nuestra vida.
Saludos, Ingrid
De hecho, la identidad no es un "soy", sino un "estoy siendo". No somos plantas predestinadas a dar siempre los mismos frutos. Transformarse es evolucionar, no es perder la identidad. Gracias
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